Eterno Retorno

Thursday, May 21, 2009

El Conejito está ahí. Se mueve muchísimo y hasta parece posar para la pantalla en el ultrasonido. Ahí está su cabecita, sus piernas, sus manos. Por momentos crees que es sólo un sentimiento que habita en nuestros corazones pero él está ahí y su presencia es real, absolutamente real. Al verlo y sentirlo, mi alma vuela muy alto, como nunca antes había volado. A veces me parece un camino tan largo el que falta para su nacimiento, un camino plagado de peligros y adversidades. También me aterra el mundo al que llegará cuando deje ese paraíso uterino. Pero él está ahí y al verlo caigo en la cuenta que lo que más deseo en este mundo, la flama misma de mi existencia, es verlo nacer.