Eterno Retorno

Wednesday, May 04, 2005

COC

Prometí no adquirir más discos, es cierto, pero la carne es débil y bueno, al menos me queda el consuelo de que adquirí un señor disco de esos que no voy a dejar de escuchar en un buen rato. Se trata del nuevo trabajo de Corrosion of Conformity titulado In the Arms Of God. Putísima madre, vaya discazo. Yo empecé a escuchar a COC allá por 1989- 90, cuando eran una banda de hard core crossover. Ahí tengo en mis cajas varios viejos casetes, como el Eye for an Eye y el Technocracy. Pero del sonido harcorero crudo y despiadado, pasaron a unos riffs sabbathianos garageros y lentos. Su álbum Wiseblood de 1996 sonó medio grungero, sin embargo, si quiero recordar 1996 y mi estadía en Massachussets, nada como las canciones de ese álbum, que se convirtió en el soundtrack de aquella bella época. Aún recuerdo esa tocada en pleno centro de Boston. Pero bueno, eso es el pasado.
El presente es In the arms of God y juro que no afirmo esto motivado por la emoción de tener en estos momentos el disco en los audífonos reventando en mis oídos, pero es el mejor disco que ha hecho COC en toda su hardcorera existencia. Pocas veces había escuchado un disco tan variado. Los clásicos riffs sabbathianos con una densidad demoledora no faltan, pero le agregan una buena dosis de psicodelia y guitarras acústicas. Hasta hay una rola que suena a los Beatles, otras a southern rock y otra que tiene una carga netamente thrasher. Stone breaker, Paranoid (no es la de Sabbath) Opioid, Crown of Thorns, Dirty hands son señores rolones. Los riffs son lo más potente. En verdad necesitaba escuchar algo así.
Lo que es un hecho, es que el Pray de Tiamat y el Arms of God de Corrosion of Conformity, se han ganado el título de los Discos del 2005 y me atrevería a decir que estos dos están entre los mejores discos que he comprado en el Siglo XXI.