Eterno Retorno

Friday, August 27, 2004

Más de Amber y Nueva Daxdalia


Una mañana de domingo, Amber Aravena y yo fuimos a caminar a la Playa El Vigía. La intención era encontrar pistas sobre Milena Herzingova. Amber estaba segura de que Milena debía haber abordado alguna embarcación de pescadores para ir a las Islas y necesariamente debía haber sido una embarcación modesta, pues apenas traía monedas en el bolsillo. A menos, me aclaró Amber, que Milena hubiera recurrido a su urgente artimaña de pagar con su cuerpo y entonces es posible que hasta un yate hubiera conseguido.
En los peñascos de la Playa El Vigía hablamos con decenas de pescadores de choros y langostinos a los que mostramos la fotografía de Milena Herzingova con sus trenzas de niña.
Ninguno había visto a la checa rondando por ahí. Coincidían en que sería imposible no recordarla.
No obtuvimos información alguna sobre Milena, pero entre los pescadores encontramos un personaje interesante: Martín Roetti, reportero gráfico uruguayo, quien llevaba varios meses habitando entre los pescadores.
Frente a unas heladas cervezas que bebimos en la Lonchería El Vigía, Roetti nos comentó que actualmente estaba haciendo un reportaje sobre las comunas de pescadores de Tijuana. Era un caso interesantísimo de autosuficiencia, nos dijo, pues estos pescadores sobrevivían en un entorno urbano de lo que el Pacífico les daba, habitaban en las chozas que ellos mismos habían construido y formaban una comuna que practicaba un comunismo primitivo.
Conforme fue tomando confianza y las cervezas hacían su efecto, Roetti nos contó que el año pasado, concretamente en mayo de 2003, había viajado desde Montevideo a Tijuana para escribir un reportaje sobre la Nueva Daxdalia. El uruguayo tenía un volumen del libro de Galaor Zuazua que había encontrado en la biblioteca de la Universidad Belgrano de Buenos Aires.
Al igual que hiciera Milena en Manheimm, Roetti se robó el único ejemplar de la biblioteca. Su interés en la Nueva Daxdalia, aparte de la supervivencia de un culto pagano ancestral como el Zaffra Burdakk, estaba en el hecho de que según sostenía un grupo de narradores marginales de las calles de Liniers en Buenos Aires, la Nueva Daxdalia podría haber sido una de las sedes principales de la Secta de los Ciegos de la que habla Ernesto Sabato en Sobre héroes y tumbas.
Según los narradores de Liniers, el Informe sobre ciegos de Fernando Vidal había existido y no era producto de la fantasía de Sabato. Lo que nadie sabía, nos dijo Roetti, es que existía un segundo informe elaborado por Fernando Vidal días antes de su horrible muerte en Villa Devoto, en el que hablaba de unas islas en el Pacífico, ubicadas entre México y los Estados Unidos, en donde existía una cámara subterránea en donde los ciegos se habrían refugiado.
Roetti nos contó que aunque en efecto existe en las Islas una cámara subterránea, no hay indicio alguno de la presencia de los ciegos, aunque un hecho extraño que jamás documentó la policía, lo hizo pensar en el extraño magnetismo que ejercían la Nueva Daxdalia.
El año pasado, el periodista elaboró un enorme reportaje sobre un día en la vida del pescador Atilio Ramírez, mismo que se publicó en la revista uruguaya ?Polvo de Tavaré?. Cuando Roetti regresó a Tijuana hace unos meses, se encontró con la noticia de que Atilio Ramírez y otros trece pescadores habían desaparecido sin dejar rastro. Nadie supo dar razón de su paradero, excepto un niño que habitaba en una colina aledaña a la Carretera Escénica. El niño de siete años de edad llamado Agustín, sostenía que un día al atardecer, Atilio y los otros pescadores entraron en fila al mar. No llevaban sus cañas ni sus redes ni lucharon por nadar cuando dejaron de tocar el fondo marino y la resaca los arrastró hacia adentro. Simplemente se dejaron ahogar. El problema, dijo Roetti, es que ese niño era considerado por sus padres como un fantasioso incurable. De cualquier manera, los cuerpos de Atilio y los demás pescadores jamás aparecieron.
El uruguayo pidió un caballito de tequila para acompañar la novena cerveza de la noche. Su voz empezaba a sonar arrastrada e incoherente. Lo último que nos dijo antes de despedirse, era que los campos energéticos oscuros de los santuarios Zaffra Burdakk ejercían una suerte de atracción suicida que motivaba a la gente a actuar como los lemings, esos roedores suicidas del ártico que sin razón aparente se inmolan en el océano.
Antes de irse, Roetti nos dejó en maltratado ejemplar de la revista ?Polvo de Tavaré?, ejemplar de mayo de 2003, en cuya portada aparecía la fotografía de un hombre barbado con el rostro surcado por las arrugas.
?Este, señores, es el mismísimo Atilio Ramírez?, nos dijo el uruguayo luego de beber de hidalgo el segundo caballito de tequila.